Alquilar una vivienda puede ser una fuente de ingresos extra y una forma de que tu inmueble no se quede vacío. Sin embargo, hacerlo sin preparación puede derivar en problemas legales, impagos o conflictos con los inquilinos. Por eso, planificar cada paso y conocer los requisitos es clave para que la experiencia sea tranquila y segura.
La fase inicial pasa por la recopilación de la documentación necesaria. Debes acreditar que eres propietario de la vivienda mediante escrituras o el recibo del impuesto sobre bienes inmuebles. Además, es obligatorio contar con la cédula de habitabilidad y el certificado de eficiencia energética, que indican que la vivienda cumple los estándares legales y ayuda al inquilino a calcular sus gastos de suministro. También conviene tener a mano facturas recientes de luz, agua y gas para facilitar el cambio de titularidad.
Antes de publicar el anuncio, prepara la vivienda: Realiza reparaciones menores, pinta paredes, limpia en profundidad y, si es posible, añade mobiliario básico. Una casa bien presentada genera más interés y puede justificarse un alquiler más competitivo. Las fotografías y vídeos de calidad son esenciales para atraer inquilinos serios. Además, incluye información clara sobre superficie, distribución, número de habitaciones, baños, terrazas, servicios de la zona y transporte cercano. Una vivienda bien cuidada hará que los futuros arrendatarios quieran seguir cuidando de ella y tal vez hasta decidan quedarse por más tiempo.
Seleccionar al inquilino adecuado es otro paso crítico para que tu propiedad esté en las mejores manos. Consulta referencias y también solvencia para reducir riesgos. Por otro lado, contratar un seguro de impago es una inversión recomendable que protege frente a posibles problemas y proporciona seguridad jurídica.
Al redactar el contrato de arrendamiento, define claramente la duración del alquiler, el importe de la renta, la fianza, las responsabilidades sobre gastos y suministros, y un inventario del mobiliario si aplica. Todo debe quedar claro, no se deben dejar puntos importantes sin resolver. La mayoría de conflictos no aparecen por mala fe de alguna de las partes sino por falta de previsión o mala comunicación.
Una vez firmado, recibe la fianza legal y entrega todas las llaves de la vivienda al arrendatario. Por último, aunque no es obligatorio, inscribir el contrato en el Registro de la Propiedad ofrece un respaldo adicional frente a impagos o conflictos legales.
Contar con la ayuda de profesionales puede facilitar mucho el proceso. En Blooming Homes, te acompañamos en cada paso, desde la preparación del inmueble hasta la firma del contrato, asegurando que tu experiencia como arrendador sea agradable y libre de complicaciones.

